Gramática de la luz
<<Lo que une a estos dos poetas no es una estética común, sino una indagación compartida sobre los modos en que la luz habita la materia del mundo. Para Urrea Pérez, esa luz es a menudo crepuscular, oblicua; llega cuando el día declina, o cuando la conciencia se rinde a su propia oscuridad. Para Chiappe Riaño, la luz es más bien resurrección de lo perdido, emanación del recuerdo, palabra que nombra y convoca. Uno escribe desde la vigilia que se alarga; el otro, desde el sueño que se irrumpe. Pero ambos saben que la luz no se posee: se recibe, se aguarda, se gramatiza -esto es, se ordena en una sintaxis que es, a fin de cuentas, la única morada posible para quien ha hecho de la pregunta su oficio>>. ARTURO HERNÁNDEZ GONZÁLEZ *** Abisal de una huella Francisco Urrea Pérez Medianoche El reloj del despeñadero del sueño, con su tic tac sedicioso,...