Darío Sánchez-Carballo. DRACALL
Yo trato de expresar poéticamente
Es decir
Como agua de sencillez iluminada
El ámbito de la vida entera y verdadera
Lucebert
Lubertus Jacobus Swaanswijk
Pego mi oído a la tierra
para escuchar el silencio
de los que allí descansan
Sergio Antonio Chiappe
Bienvenido Darío Sánchez-Carballo a EL CLAROSCURO
Es un gusto abrigarse con tu poesía.
DARÍO SÁNCHEZ-CARBALLO. Poeta y arquitecto. Profesor universitario. Magister en Humanidades: Arte, literatura y Cultura Contemporánea de la Universitat Oberta de Catalunya, España. Estudios de Maestría en Intervención del Patrimonio Arquitectónico y Urbano de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina. Ha dictado talleres de literatura en diversas regiones de Colombia. Fue fundador y director del periódico de poesía El Aguijón, ediciones monográficas. Fundador y director de la revista de arquitectura y poesía Cúpula. Fue coordinador general del 33 Festival Internacional de Poesía de Bogotá. Colaborador de la revista Ulrika; de la revista Babab, de España; colaborador de la revista La Pecera, de Argentina; y de la revista La Otra de México. Editor de varios libros de poesía.
Publicó en 2009 el libro “49 habitaciones” Editorial El Zahir; en 2015 el libro “Retrovisor”.
editorial Unillanos y Ediciones Ulrika; en 2018-2021 el libro “Materia Oscura – poemas cuánticos” Editorial Unimeta; en 2019 el Capítulo de libro “Intervención conceptual contemporánea al Museo Guayupe en Puerto Santander, Meta” del libro Patrimonio y contemporaneidad. Colección hábitat y patrimonio. Editorial Universidad de la Salle. Antología: De Seis Pisos. Editorial Unillanos, 2020. Antología: Todos los lugares toda la luz. Editorial Entreletras 2021. Libros por publicar: “Un perro anda blues”; La casa de los antropófagos” y “Una poética con Dios”. Premios:
• Premio Departamental de Poesía del Meta, 2016.
• Premio de incentivos en Literatura CORCUMVI, 2020.
D R A C A L L, o la multiplicación del nombre.
por Andrea Alessio.
La idea de un yo único y anquilosado como si fuese una unidad fija, no resulta consecuente con la forma de pensar y ser de cualquier artista, en el mundo contemporáneo. Tomar el nombre como una entidad paralizada, es desconocer su energía simbólica. En todo ser se contiene una latente multiplicidad, que el mundo ha tratado de acallar con etiquetas. Domesticando dimensiones de una misma experiencia vital y estética. Nombrándola en una sola entidad, sujetándola a un solo nombre como un ancla que amarra cualquier forma de desplazamiento.
Por ende, un poeta donde confluyen fuerzas, acciones y experiencias que se expresan en su hacer creativo como escritor, arquitecto, editor y curador de arte, es capaz de renombrase desde un territorio común donde confluyen distintas dimensiones de una misma experiencia vital y estética. De cara a esa noción tradicional, Darío Sánchez-Carballo, después de muchos años buscando una voz, encuentra que no existe una real necesidad de ubicar su voz el mismo saco gramatical y expresivo. Se propone una operación distinta: trabajar el nombre propio como materia poética, descomponerlo y expandirlo hasta convertirlo en un sistema de voces, cuya resonancia se ha expresado (el mismo autor se ha dado cuenta de ello al revisar su propia obra y encontrase con distintos tonos), que no necesariamente deben estar y afincarse en un solo espectro poético, sino más bien entenderse, como una voz producto de las convulsiones y de la multiplicidad de información en el arte contemporáneo.
El uso del acrónimo y del heterónimo, no constituye una seña de ocultamiento, sino una operación de expansión del yo poético. Surge Dracall, como ese acrónimo que no viene a ser un simple seudónimo o una simple abreviatura. Es un módulo conceptual que permite experimentar el acto poético desde el mismo nombre que no quiere ser uno solo. Se concibe la escritura desde la pluralidad del poder ser poeta en el siglo XXI. En este sentido, reconocer que el sujeto poético no es uno, sino plural, que la conciencia no habla con una sola voz y que la creación exige, muchas veces, la fragmentación del autor, es una forma estética y ética de operar dentro de la materia del lenguaje. Acto lógico, porque la lengua y sus idiomas, están en constante cambio y evolución.
El acrónimo opera, así, como un punto de condensación desde el cual se despliegan varios heterónimos, cada uno con su propio campo temático, tono y lógica interna:
Dracall–eros: El cuerpo que habla sin pedir permiso. Es la poesía atravesada por el deseo. La carne que se revela y a la vez está en contacto con el Tánatos. Surgen poemas, como una revelación en su libro La casa de los antropófagos. Aquí el lenguaje es placer en forma de conocimiento.
Dracall–art: El artífice del espacio y la forma. El artista entiende el espacio como un poema y la ciudad es una larga frase orgánica y evolutiva. Habitar es un acto poético, como se observa en sus libros: 49 habitaciones y Retrovisor; y en Materia oscura, donde el lenguaje indaga en el espacio fractal y su física cuántica.
Dracall–blues: Es la voz que se quiebra y se reconoce como voz poética y a la vez musical, saludando al blues y al jazz. Aquí el poema también es un lamento hecho ritmo, donde Un perro anda blues, no escribe ni canta, sino que ladra a la noche y sobrevive reencontrándose con su historia y la de sus cercanos.
Dracall–luz: Aquel que escribe tocado por el espíritu de Dios, no desde la doctrina,
sino desde el temblor ante la herida abierta por el mundo que, sanando con la palabra, da una suerte de testimonio con su libro: Una poética con Dios.
Para terminar, debo decir que este poeta sigue ecos que encuentra en antecedentes decisivos e influyentes en su obra. Desde Fernando Pessoa y sus heterónimos como sujetos poéticos completos, con cosmovisión propia: Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos y Bernardo Soares, en ellos hay existencia literaria, son autónomos, dialogan y se contradicen, mientras se ignoran entre sí. Y Lucebert, como acrónimo de Lubertus Jacobus Swaanswijk, quien se renombra a sí mismo interactuando con su obra desde el artista plástico que es, hasta el poeta. De manera que Dracall, acrónimo de Darío Sánchez-Carballo, explora y expresa los diversos territorios de su alma como paisaje de una poética interior; a la vez que de una geografía exterior que lo conecta con el mundo físico y cultural en el que se desenvuelve.







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