Martha Cecilia Cedeño Pérez

 


Una palabra tras otra palabra tras otra palabra, es poder”. 

Margaret Atwood


Bienvenida Martha Cecilia Cedeño a EL CLAROSCURO
Gracias por aceptar mi invitación

     Fotógrafa: Mariela Cedeño Pérez (Zaragoza, España, 2021).



Vivo en Barcelona desde hace 22 años. Soy licenciada en Lingüística y literatura, Filóloga hispánica, máster en Educación por el arte y animación sociocultural y doctora en Antropología del espacio y el territorio (Universitat de Barcelona). He publicado los poemarios Duermevela. Amores, símbolos y muerte (El Samán Editores, Neiva, 1997); Amores urbanos (Parnass Ediciones, Barcelona, 2010), Versos en claroscuro (In-verso, Barcelona 2012); Palabras de soslayo (Aula de humanidades, Bogotá, 2015),  Poemas en tránsito (Oceánico) escrito a dúo con Pilar Osorio Morán (BiGaia, Bogotá 2019) y Todas las sombras (Parnass Ediciones, Barcelona, 2021). Algunos de mis poemas han sido traducidos al catalán y al francés. 

Me he desempeñado como profesora universitaria, documentalista, editora e investigadora social; soy coautora de varios libros de investigación y de artículos científicos publicados en revistas especializadas de América Latina y España. 

En la actualidad hago parte del equipo editorial de Perifèria. Revista de recerca i formació en Antropologia de la Universitat Autònoma de Barcelona. También soy integrante del Observatori d’Antropologia del Conflicte Urbà (OACU) de la Universidad de Barcelona, de la Asociación Cultural El Laberinto de Ariadna de Barcelona  y de la Academia Huilense de Historia, Neiva, Colombia. 


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¿QUIÉN SOY YO?

Una mujer que nació en pleno piedemonte amazónico; exactamente en la finca Sebastopol, situada en  la inspección de Maguaré, del municipio de El Doncello, Caquetá. Hija y nieta de colonos/as huilenses rojos, valientes, poderorosos/as y arriesgados/as, que vieron en las extensas y exuberantes tierras caqueteñas un lugar para escapar de la violencia política y construir la esperanza -por ello las selvas, los ríos, los caminos anegados, la noche tatuada de estrellas, la molienda de la caña de azúcar de mi abuelo, el olor de los corrales de ganado, son los habitantes cercanos de mi infancia-.  

Soy una fémina hecha a pulso que vivió los últimos años de la infancia, la adolescencia y primera juventud en las cálidas y cristalinas calles de Neiva; allí abrí los ojos al mundo, a los viajes soñados, a todas las lecturas posibles, a todas las utopías; allí viví los primeros amores, las primeras ausencias, los primeros pasajes. Neiva es la eterna primavera de mi vida.  

Soy poeta desde que, tirada en la hierba, contaba las estrellas e imaginaba mundos y sentía nostalgias ajenas y presagiaba todas las partidas y todas las derrotas. Una poeta trashumante que llega a la Barcelona de todos los sueños, en el último año del siglo XX. Y desde entonces esta ciudad es mi corazón –aquí nació mi mejor poema: mi hija Luna del Mar-, mi casa literaria, el lugar en donde mis versos son valorados, acogidos, iluminados. 

Soy combatiente de todas las causas –incluso las perdidas-. Roja.  Idealista. Rebelde. Contempladora de estrellas. Mamerta. Trashumante. Arriesgada. Meteorosensible. Estudiosa. Tozuda. Feminista. Disciplinada. Pasional. Campesina. 
Soy una proletaria ilustrada y una PAS.  

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¿QUÉ ES LA POESÍA?

Es una manera de estar en el mundo; de pensarlo y de vivirlo. Es la posibilidad de observar y re-crear la armonía, el sentido estético que reposa incluso en las cosas banales y vulgares. Es volver a las minucias, a todo aquello que está a ras del suelo o a ras de los ojos y que casi siempre pasa desapercibido.
Poesía es una mañana en San Antonio de Anaconia con la mirada de mamá y el olor a café recién hecho, preparado por papá; es el canto de las guacharacas en el árbol de guayaba; es el sabor de la pulpa de cacao deslizándose en los rincones de la boca; es un amanecer mediterráneo con los rojos incendiando las antenas de los edificios; es un paseo por la sierra de Collserola con mi perrito Zeus; es una flor minúscula a ras del suelo; es el sonido del mar una tarde invierno; es la voz de mi hija cuando dice que me quiere;  es  el cielo estrellado y los ojos cristalinos de mi amado; es una conversación lenta maridada con un vino rojo…
Poesía es re-crear el mundo a través de la palabra; es nombrarlo, vivirlo y, a veces, también exorcizarlo.  Es hurgar en la condición humana, en todo aquello que nos toca como seres conscientes. Es buscar siempre la esencia mediante la domesticación de la lengua aunque, a veces, como dijera el gran César Vallejo solo salga espuma. Es sumergirse en las profundidades del ánima para des-bordar la muerte, el paso del tiempo, el des-amor, la melancolía, el fracaso, la pérdida, la incertidumbre, la infelicidad…
La poesía hace que nos elevemos sobre las heces de la cotidianidad, del horror, de la violencia, de la sinrazón…


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Martha Cecilia Cedeño Pérez 
selección de poemas 


De Amores urbanos (Parnass Ediciones, Barcelona, 2010)

I
Soy musa de los vencidos
y de los huérfanos marineros
de la calle.
Mnemosine dejó un cabello
gris bajo la almohada
y ungió con su voz
el hilo de los días.
Soy sombra de furtivos amores
en las piedras
y los puertos
y las plazas
cuyo tiempo es un reflejo
sin nombre
presencia cotidiana del hastío.
Soy musa de los vencidos
y no tiembla mi voz
para cantar los versos
cenizas amargas
de opacos caminos.



De Versos en claroscuro (In-Verso, Barcelona, 2012)

Volver

Planeamos sobre los recuerdos
y no hay olores de infancia
ni manos que abrasen el tiempo
ni risas que orienten las
esquinas
solo calles plenas de cuchillos
y miradas rotas.
Perfiles muertos en la
memoria
y el exacto sentido de ser
intrusos en la casa.





De Palabras de Soslayo (Aula de poesía, Bogotá, 2015) 

Ficciones

Queda la mudez del teclado
sometida a la implacable
condena de la desmemoria,
a la inefable frontera de la distancia.
Queda la razón ebria
de historias fallidas,
torpes ficciones cuyo argumento
es el hastío:
la medida circular de los amores
moribundos.





De Todas las sombras (Parnass Ediciones, Barcelona, 2021)

Anaconia

Llueve y es sábado.
Las gotas golpean los tejados de Anaconia
y ahuyentan las salmandras y las cigarras.
Vuelve el irremediable naufragio.
A medianoche el ciclo se cerrará por enésima vez 
y soñaremos con una casa en la playa 
y con el amor que se ha ido cuesta abajo
y con la juventud que se despide desde la otra 
orilla del tiempo.
Miro llover junto a su boca 
tan cerca y tan lejos 
como el día en que conocí la mar.




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