Oscar Vicente Conde
La espiga de pasto que crece frente a mi casa
es eterna.
Eterno el viento que la mece,
eterno el ojo que la acuna.
Jader Rivera Monje
Poco a poco voy reconociendo el olor del aire,
los rincones predilectos de la infancia,
el patio purificado por la lluvia.
Sergio Antonio Chiappe
Bienvenido poeta Oscar Vicente Conde a EL CLAROSCURO
Un honor abrazar tu poesía.
Oscar Conde nació en Buenos Aires en 1961. Es poeta, ensayista, filólogo y profesor universitario. Compiló varios volúmenes sobre la cancionística del tango y el rock y es autor de los libros Diccionario etimológico del lunfardo, Lunfardo y Charly García, 1983. Es académico titular de la Academia Porteña del Lunfardo, la Academia Nacional del Tango y la Academia Argentina de Letras. Como poeta publicó los libros cáncer de conciencia (2007), gramática personal (2012) y la risa postergada (2017) y es autor del texto para el poema sinfónico Malvinas del maestro Pedro Chemes, estrenado en 2023 por la Orquesta Sinfónica Nacional de la Argentina. Algunos de sus poemas se incluyeron en el vol. 29 de Poesía argentina contemporánea (2024, Fundación Argentina para la Poesía). Actualmente está terminando su cuarto poemario: Indicios de Gardel y otras maravillas aprendidas para siempre.
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OSCAR VICENTE CONDE
selección de poemas
Poesía es un acto de amor, una forma de vida, entrega sin pedir nada a cambio. Poesía es una manifestación del alma, el Dios de la palabra. Un silencio y un grito, sin ser contradictorio.
Poesía es resistencia.
Poesía es una forma de decir las cosas, sin la carga de artilugios innecesarios. Pero por sobre todas las cosas, la poesía no tiene precio.
NOCTURNO
Se escuchan las campanadas
a pesar de no ser el horario indicado
sin embargo
todos
con la lentitud de los vencidos
avanzan hacia el llamado
entre las sombras inquietas
y los ojos que vigilan tras los arbustos
para que nadie se aparte del camino
la luna disimula
en un cielo cómplice
no hay agua para aplacar la sed
ni descanso posible
sólo un portal insaciable
todos avanzan
para ser devorados como huéspedes
esperados
cuando la noche se rinda ante la luz
exhaustos
habrán entregado sus almas
sin dejar huellas
ni testigos
LA ESPERA
Canta el gallo a las cinco de la mañana,
y aún no amaneció.
En el cielorraso caminan los pequeños desvaríos.
En los cajones de los viejos muebles,
se escuchan las conversaciones de las cartas amarillas.
Alguna todavía cerrada.
Es probable que su remitente espere sentado en el pórtico,
por una respuesta urgente.
El sol volvió varias veces.
Y las lluvias también ocuparon los horizontes.
Hay ojos refugiados entre los arbustos cansados de tanta soledad.
Vigilan los pasos que no llegan.
Ya no tienen lágrimas para acariciar las tierras rojizas
donde no crece nada.
Las aves se apostaron detrás de las nubes bajas
esperando por la brisa que las lleve sin esfuerzos
hasta el lugar donde reposan los pensamientos neófitos.
Ya no canta el gallo.
Ahora cantan las calandrias.
Nadie espera por las promesas en la distancia.
Mi madre recitaba sonetillos
y su voz era de una dulzura exquisita
quiero ser poeta le dije una tarde
me observó de forma extraña
no puedes
porque los verdaderos poetas
se mueren jóvenes
de hambre
de locura
o se suicidan
me dijo compungida
y continuó recitando sonetillos
como si fuera un desafío.
ella se murió muy joven
una tarde
encontré su libro de sonetillos
que aún conservo
jamás pude recitar ninguno
y ya soy viejo
Soy una buena persona
y no lo digo por egocéntrico
es mi verdad
siempre ayudé cuando pude
y hasta cuando no pude
también lo hice
hoy necesito un abrazo
y sólo encuentro piedras
Todo llega, todo cansa, todo se acaba.
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"Esto no intenta ser un poema"
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