Daniel Rueda. Mudanzas

 

Una mudanza es, de alguna manera, una de las nítidas formas de decir adiós y de desarmar y rearmar la vida como si se tratara de un rompecabezas. Empacar la vida, los afectos y las más profundas verdades en cajas y maletas no es otra cosa que la certeza de nuestro desalojo y nuestro carácter. 

Federico Díaz-Granados


El encierro en sí mismo, es una mudanza hacia adentro, mutamos de lugares, de posiciones, de imaginarios, de ideas, de formas de concebir un mismo objeto, de maneras de sentir un mismo sentimiento, y en todo se puede vislumbrar un hilo conductor que enmaraña nuestra psique, esta fina hebra que brota de nuestra intimidad, no es otra cosa que el modo en el que nos relacionamos con nuestro deseo. 

Karla Jazmín Arango Restrepo  


A dónde ir
si de la vida solo queda
un puñado de ceniza. 

Sergio Antonio Chiappe 


Bienvenido Daniel Rueda a EL CLAROSCURO 




Daniel Rueda (Bogotá, 1982) 

Andariego. Devoto de la semiótica contemporánea, el expresionismo abstracto, el simbolismo europeo y las corrientes existencialistas. Apasionado por el lenguaje, la creación literaria y la poesía. Alumno de Jaime García Maffla, María Mercedes Carranza y Jotamario Arbeláez. 

Ha dedicado su vida a las artes aplicadas, al lenguaje, al emprendimiento y a la industria creativa donde se ha destacado como diseñador, fotógrafo y director editorial especializado en libros de artista. 

Es psicólogo de la Universidad de los Andes, ejerce su profesión a nivel personal y empresarial como consultor en estrategia, sentido de vida y propósito. Su exploración de lo semántico, lo artístico y lo sagrado le ha llevado a incorporar la música, el movimiento y la creación como parte de su evolución profesional. 

Aunque la poesía ha sido siempre su leal compañera, Mudanzas (ProScrito editorial, Bogotá, 2025) es su primer antología.



*

Mudanzas
rastros poéticos de un camino al presente 


                                                                                        1451

Amarte. 
En las corrientes encontradas de nuestro fondo
en las superficies perladas por el sol del atardecer
en este amanecer nuevo y mutuo. Tras esa muerte difícil. 

Amarte en el reconocimiento de quien eres
en las delgadas líneas de lo que soy
en la profundidad de un hallazgo, del tesoro. 
En nuestro lecho colorido de coral.

Amarte sin pretensión pirata
en la desnudez de mi esencia
en la entrega de nuestras mareas
en la inequívoca seguridad del no predecir. 

Amarte ahora sin disfraz ni jerarquía
ahora sin depredar.
Ahora en la transparencia de nuestros monstruos
y la vulnerabilidad de los temores. 

Amarte en el sacrilegio de nuestra pureza
en la conjunción de quienes somos
en el pecado sacramental de nuestros cuerpos. 

Amarte sin libreto.
Tripulantes y aprendices 
sin instrucción
hombro a hombro en mar abierto
bajo la tormenta
en la isla y el naufragio. 




     121

Abajo la noche arrastra el espacio
el flujo del viento 
se transforma en temporal.

Sobrevuela. 

Abajo un propósito circular e ineludible
nace constante
muere siempre
falsamente esperanzado
en su predecible devenir
y recae.

Abajo la existencia

sucede en ecos
de terceras voces. 



                                                                                                                                       0379

En espera del llamado abro el humo 
y con éste la palabra. 
Me tambaleo en la vieja muralla
caminando al filo.

Detengo en aspiraciones hondas 
el ansioso imaginario.

Ahogo lo desconocido
en la catarsis de lo escrito.

¿Cuánto más tendremos que vivir para encontrarnos?



*
Daniel Rueda 
Mudanzas 


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