Lauren Mendinueta

 

Hay un infinito eco de soledad errante 

en mis palabras 

Apenas musitadas.

                Humberto Avilés Bermúdez


Volveremos a encontrarnos, 

llegarás con tus manos

untadas de sal

Sergio Antonio Chiappe 


Bienvenida Lauren Mendinueta a EL CLAROSCURO 

Es un privilegio sentir el abrazo de tu poesía 



LAUREN MENDINUETA

Barranquilla, Atlántico, 1977. Ha publicado once libros. Está considerada una de las poetas más importantes de su generación en Hispanoamérica. Libros suyos se han editado en Colombia, México, España, Perú y Portugal. En Colombia ganó tres premios nacionales de poesía y el Premio Nacional de Ensayo y Crítica de Arte del Ministerio de Cultura. Además, obtuvo en España los premios Martín García Ramos por La vocación suspendida y el Premio César Simón por Del tiempo, un paso. Su libro Una visita al museo de historia natural ganó el premio Barranquilla Capital Iberoamericana de Cultura.

Vive en Lisboa, donde a la par de su escritura, enseña en la universidad, traduce poesía y divulga la poesía Hispanoamericana y portuguesa. 




ABRIL PASADO, ABRIL FUTURO


Pasé todo abril encerrada en mi sombra.
Una sombra puede guardar décadas de vida,
puede ser tan acogedora como la almohadilla gris del gato,
pero no deja de ser sombra y sola.

Antes del próximo encierro prometo que iré a Broadway, 
prometo bañarme la noche entera en luces de neón,
y besar en la boca al ángel sin rostro de un espectáculo gótico.

Si tengo que volver a encerrarme lo haré
pero no en una sombra, ocuparé mi cuerpo entero.
Me guardaré serenísima
como un Stradivarius en su estuche.



EL VIENTO EN LOS ÁRBOLES


Veo el temblor a través de la ventana 
y un silencio de cristal en la habitación. 
El viento trae ideas vivas a las ramas.
Pienso en Dios, y pienso en ti,
cuando veo la forma de este árbol que tiembla.
Es un árbol magnífico, 
de hojas verde pálido,
como el recuerdo de mis muertos.
Pero he dicho antes 
que el viento trae ideas vivas: 
las flores de este árbol 
no irán conmigo al cementerio.





PEDIDO DE AUXILIO


Es la segunda vez que intento poner la vida en una botella.
La primera vez tenía veinte años 
y enfilé por su cuello una carta de auxilio que aún no fue encontrada, 
es un grito que flota en altamar.

Esta vez la edad me obliga a ser más ambiciosa. 
Una carta no bastaría.
Tengo derecho a una botella grande.
La vida envasada, como agua.


OTRO ABANDONO


Hay una queja encubierta en esta calma seca.
Un disgusto, una pena recostada en el balcón.
Las rosas se petrificaron en sus macetas
cansadas de mi ausencia.
Están terriblemente solos los poetas, las poetas,
los rosales. 
Moriría de aburrimiento con mis rosas
pero ya ni morir sé.




*




Comentarios

  1. Tremenda, enorme. Una poesía que cubre de hermosas flores el abismo entre lo cotidiano y lo trascendente.

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