Alejo Morales
¿Qué dolor guarda esa espina,
carne de estrella herida,
sangre desbordada
en la madrugada rota?
Stefanía Di Leo
Nombres para los despojos que la luz
omite en sus paseos
Eduardo Lizalde
Aún dibujo colinas,
colibríes
y redondos soles anaranjados en papelitos blancos
que sobreviven en la memoria
Sergio Antonio Chiappe
Bienvenido Alejo Morales a EL CLAROSCURO
Un gusto compartir y abrazar tu poesía
Alejo Morales es un poeta colombiano nacido en Bogotá en 1993. Es estudiante de Historia en la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Ha ganado el Concurso Universitario Nacional de Poesía de la Universidad Externado de Colombia con el poemario "Abandonados en la puerta de la historia" y el Premio Distrital de Poesía Ciudad de Bogotá con "Voces del Bajo Cauca". Sus poemas han aparecido en diferentes antologías y publicaciones, y ha sido traductor de poetas norteamericanos.
Morales es también traductor de poetas estadounidenses en @lengua_dos y miembro de la ofensiva sensible @amorffada. En 2025, recibió el Premio Nacional Casa de Poesía Silva.
ALEJO MORALES
Labios que
están por abrirse
(selección de poemas)
KIND OF BLUE
La auténtica incapacidad de hablar
nos viene con la muerte.
La muerte es una niña
que habla en lengua de señas con los árboles
y abre en nosotros una escotilla
por donde el océano canta:
Nadie ha besado tantos pies
para no ser dios de sí mismo
El silencio es un muro de agua
que no podemos atravesar
sin que primero nos inunde
el agua es un hombre soplando
a tres mil pies de altura
y el hombre es una lanza sola
contra la fuerza del oleaje
Hay un mar que duerme en nuestro oído
y un solo de trompeta para despertarlo
La música habla en los dedos
que tocan el rostro
más o menos azul de la muerte
si movemos los labios en la oscuridad
es por temor a quedarnos sordos
HISTORIA DE LA SUSTITUCIÓN
1
Cuando morimos
todos los lugares
se reúnen en nosotros
Saltan
desde la blanca mirada
del nacimiento
hacia una oscuridad
que anticipa la sombra
En esa sombra me miro
para ver caer mi adentro
sostenido por una columna
a la que llamo Madre
En esa sombra me miro
para ver una palabra de amor
vendar el radio de su herida
La herida que es mi madre
una tina negra
clavada en el suelo del baño
una niña que cepilla su tristeza
como una cerradura
donde una montaña de tierra
grita por respirar
La herida que es mi madre
un ramo de lirios florecido
en una garganta rota
un pueblo de garzas
que canta
en las mejillas rojas
de sus hijos
En esa sombra me miro
en ese país olvidado por la luz
donde la piel de una hija
gotea hasta deshacer sus manos
donde la historia de mi adentro
es la historia de mi madre
mi madre
estrellando su corazón
contra el lavabo
2
Si pudieras, madre
como un manojo de pintura
arrojar tu dolor
hacia el espejo
de seguro dirías:
¿Cuántas capas de pintura se necesitan para cubrir un rostro?
¿Cuánto de mí ha migrado hacia la luz?
La cara sobre la que me apoyo es un bastón de hueso
Camino con el recuerdo de lo que fui
doliéndome entre las manos
Soy una mancha de sangre que habla
y todo lo que veo parece no haber sido nunca
y todo lo que siente en mí
habla con rencor de lo que ha sido
Quiero despojar mis ojos de su vestimenta de agua
quiero estar desnuda y no reconocerme
estar desnuda y no mirar abajo
y no mirar adentro
y no mirar al frente
con la seguridad de haber
sido devorada
recortada
por la risa del azogue
tiznada
por la luz
3
Madre, te escribo desde la habitación
más oscura de mi cuerpo
donde el agua tiene el color de tu voz
la fuerza de tus manos
y el largo de tus piernas
donde el dolor canta
el miedo
a permanecer
inmóvil
Madre, mírame
estoy abriéndome y cerrándome
como un obturador ante el gran espejo
de tu padre
Madre, ¿quién ha ardido
toda la noche en tu cabello
hasta volverlo blanco?
¿quién te ha pintado
en este lienzo de mercurio
y te ha roto las clavículas como el marco
de una puerta que ya no ha de cerrarse?



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