Stefhany Rojas Wagner

 

Las flores de violeta tienen forma de corazón, 

mas no palpitan.

Fredy Yezzed


De mis manos crecieron flores rojas

largas y hermosas, 

cómo olvidar el miedo con que fui despojada de toda certeza. 

                                                                        Natalia Toledo


Cierro mis ojos y te contemplo;

pareces una flor

que duerme sobre el agua.

Sergio Antonio Chiappe 


Un gusto presentar en EL CLAROSCURO una breve selección de poemas de Stefhany Rojas Wagner

Un gusto abrazar y sentir el abrazo de tu poesía 



STEFHANY ROJAS WAGNER

Bogotá, 1994. Es poeta, artista collage y gestora cultural. Es profesional en Estudios Literarios de la Universidad Autónoma de Colombia. Es co-fundadora y directora de Abisinia Editorial y de la revista argentina Abisinia Review. Breve tratado de la melancolía es su primer libro de poesía el cual fue uno de los ganadores del VIII Premio Nacional de Poesía obra inédita Tertulia literaria de Gloria Luz Gutiérrez 2020.


*




PLEGARIA DESDE UNA FÁBRICA DE PLÁSTICO


En este cráneo comprimido 

estoy yo cubierta por una costra de plástico

enloqueciendo. Mira el mundo, Madre, 

comemos y bebemos de la desesperación, 

después dormimos felices sintéticamente.

Cuando despierto miro la montaña 

con los dientes quebrados; y estoy aquí, en esta ruina, 

viviendo mi edad adolescente

en el naufragio circular de mis razonamientos.

Ven, Madre, en este musgo nocturno

mis ojos se descosen con el vapor de la maquinaria.

Sácame de este monólogo y déjame 

ser un elefante en la llanura africana.

Deshójame, pacientemente, con tu ternura.


COLPOSCOPIA UTERINA, 
CON PINK FLOYD DE FONDO

Aguardo a que la enfermera diga mi nombre, 
me acueste en la camilla,
comience a palparme por dentro.
Sabrás que lloro cuando descuelgue el teléfono, 
diga que todo estará bien.
Tiemblo, la máquina del tiempo se enciende, 
el magnetismo tiñe mis entrañas de cobalto,
 mi piel se descuelga como un paracaídas.
Desciendo en la mitad de todos los planetas, 
entre peces dorados,
bajo las luces parpadeantes.
Ya voy por ti en mi paracaídas.
Tengo el pelo revuelto,
la ramificación de mis nervios
 son vertientes en el cielo.
La enfermera dice que no me retuerza, 
sigo cayendo entre sueños grisáceos.

¿Qué estarás haciendo cuando 
me levante con la cadera rota,
la piel ardiendo, los dientes apretados?



LUZ OSCURA EN EL VIENTRE

Ya lo sé, me lo he tragado todo 
apuntando con el dedo
un dolor en mi estómago 
y la hinchazón
y la herida que se puede abrir, 
pero cómo cerrarla,
cómo sacar el corazón
para que no se pudra el poema; 
enterrando la uña
en la carne blanda, 
de todos modos
nadie verá mi cuerpo amoratado,
este hermoso animal con apetito.

TU CUERPO SABE A PÓLVORA Y A MANICOMIO
 
 He metido mi boca en tu cuerpo,
he medido pulgada por pulgada tu rostro cotidiano
(dejado en remojo para el desayuno)
he bebido de tus dientes amarillos
y ahora que tu piel es un vagón que va a todas partes
te preguntas si el mundo
sigue siendo redondo.
Eres bello porque te quedas inmóvil
al borde de la lluvia
con una mirada de animal sin atributos;
tus huesos son una cinta magnética,
y tu ombligo es tan hermoso
que dan ganas de llorar
o de apagar un cigarrillo en él.








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